El temblor es uno de los trastornos del movimiento más frecuentes, considerado una patología benigna que puede afectar a uno o varios de los siguientes segmentos corporales: extremidades superiores, cabeza, mandíbula, laringe, tronco, cara y extremidades inferiores.

Se considera como el movimiento involuntario de tipo oscilatorio y repetitivo, producido por la contracción alternada de los músculos que mueven una o más articulaciones del cuerpo pudiendo afectar una zona o la totalidad del mismo.

Su prevalencia aumenta con la edad, pudiendo afectar a cerca del cinco por ciento de las personas mayores de 65 años, aunque también puede presentarse en adolescentes menores de 15 años

Los temblores afectan principalmente a las manos y los antebrazos, pero también se pueden extender hacia la cabeza en forma de titubeo horizontal, como diciendo no- no; y además pueden comprometer la voz, la que se vuelve temblorosa.

Otras de las características o síntomas de los pacientes con temblor esencial son su gran dificultad para tomar una taza de té, o sopa con cuchara; la escritura manuscrita se torna particularmente difícil. A medida que progresa la enfermedad se incrementa la incapacidad funcional. El temblor se hace más lento, sin embargo, aumenta su amplitud y, por lo tanto, la severidad y la disfuncionalidad en la persona. A mayor amplitud del temblor es mayor el problema.

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